OPINIÓN


Servicio para personas en silla de ruedas

Quiero hacer una breve exposición de un hecho que a mí me parece de suma importancia.

No generalizaré porque no conozco todas las salas, como es evidente, pero creo son muchas (y con ello ya son demasiadas) las que tienen entre sus “servicios” el acceso a personas con discapacidad que necesitan silla de ruedas.

Creo que no basta con que desde el aparcamiento hasta las salas de cine no haya barreras arquitectónicas; si bien, visto lo visto, es de agradecer. A mí me parece que es un agravio el pensar que con que lleguen hasta la sala donde se proyecta la película que desean ver, ya se ha cumplido. En un principio, allá cuando comenzaron a hacerse las salas de gran aforo y pantallas gigantes, puede que fuera suficiente. En el resto de comercios y en las mismas calles no se tenía tanta consideración. Pero hoy día, creo que ya se ha hablado y evolucionado bastante en el tema de la discapacidad como para entender que no es justo pretender que se da un buen servicio a aquellas personas que cuando van al cine SIEMPRE tienen que ver la película en primera fila, tragándose una pantalla descomunal. Piensen en las veces que uno espera en la cola y, cuando llega a la taquilla, solo quedan entradas en la fila uno o dos. Después de meditar y de discutir con el grupo de amigos o familiares si se quedan o se van, al final deciden que “para verla así es mejor no verla”, o “terminaremos con el cuello hecho polvo”.

Las personas que van en silla de ruedas NO TIENEN OPCIÓN, excepto en contadas salas.

Creo que ha llegado la hora de convertir ese “servicio” especial que hay en la mayoría de los cines, en una realidad. Al menos, la fila siete; o la ocho. Un poco de consideración, nada más.

Encarna Martínez, Marzo de 2010

SUMARIO